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Editorial & Opinion

Una sola confusión y desorden

jueves 5, marzo 2015 - 12:00 am

Si bien es cierto este pasado 1 de marzo se vislumbraban unas elecciones con un grado mayor de complejidad frente a elecciones pasadas, ello no es justificativo para que se haya generado el desorden, la improvisación y la precaria logística que se tuvo en cuanto a la organización del evento electoral, amén de la falta de resultados preliminares que están encaminados a llevar tranquilidad y a calmar los ánimos, en una población ya de por sí tensa y expectante.

Los magistrados del TSE, desoyeron las variadas voces que les señalaron errores en cuanto a la adjudicación del proceso de transmisión de datos en varias empresas nacionales (sin desmerecer sus capacidades y talentos) que poco o nada de experiencia en materia electoral tenían. Si bien el justificativo de “partir” los procesos de levantamiento de información y de transmisión de datos pudo haber sido el hecho de ahorrar dinero a la institución, bajo la premisa de la austeridad, o el hecho de replicar de alguna manera lo que se hace con los paquetes de útiles escolares, vaso de leche, uniformes, etc., cuya proveeduría se la adjudican a micro o pequeñas empresas nacionales para fomentar a este sector; o que el justificativo haya sido el hecho de “transparentar” la adjudicación de dicho proceso que en el pasado se abría a licitación nacional e internacional (y casi siempre era ganada por una empresa española), por los graves señalamientos de posibles entregas de “comisiones” por dichas adjudicaciones; sea cualquiera de estos justificativos los que estuvieran a la base de la decisión de los magistrados del TSE, deben admitir públicamente que se equivocaron y que cometieron graves errores que han puesto innecesariamente en peligro la credibilidad de unas elecciones ya de por sí complejas.

Si bien es cierto que soy de la opinión que sentencias de la Sala de lo Constitucional como la que habilitó el voto cruzado fueron irresponsablemente dictadas en un momento inadecuado por la cercanía de los tiempos electorales, tampoco este hecho ha sido el responsable del desorden que se generó con la transmisión de resultados. Son por ello irresponsables también y hasta absurdas las declaraciones de Medardo González, quien no atribuye la responsabilidad del retraso de la transmisión de datos al TSE, asegurando que dicha institución no ha tenido negligencias. “Hay errores, hay vacíos y venimos a buscar soluciones…yo podría achacarle esto a las personas que generaron este tema del voto cruzado, a la Sala de lo Constitucional”, señaló. Absurdas e ilógicas tales declaraciones, porque el problema de la transmisión de resultados no tiene nada que ver con el ejercicio del voto cruzado.

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A las cosas hay que llamarlas por su nombre: Este descalabro tiene un responsable, y ese es el TSE que decidió irresponsablemente llevar adelante un proceso de adjudicación del proceso de levantamiento de información y transmisión de datos erróneo y que a pesar que se les señaló en innumerables ocasiones (tanto prueba como simulacro fueron un fracaso), ellos en una mezcla tóxica de terquedad, arrogancia e inexperiencia, hicieron caso omiso de los señalamientos y ahora deben cargar con la responsabilidad de ello. En una democracia cimentada y consolidada, una negligencia de este calibre llevaría sin ninguna duda a un funcionario público que la cometa, a presentar su dimisión al cargo y asumir con decoro su responsabilidad. Siempre he dicho que hay dos cosas con las que no se puede jugar en un país: Con la comida de la gente y con las elecciones, parece que en ambos casos los resultados son nefastos.

Por otro lado, a pesar que el tema del voto cruzado pudo haber planteado cualquier confusión en los electores, hay que señalar también que el TSE fue negligente en llevar a cabo una campaña de educación y orientación electoral sostenida, abundante, extendida y detallada sobre las distintas formas de votar en estas elecciones. Puede que haya existido un componente de carencia presupuestaria en este caso, pero estoy convencido que el elemento determinante para no hacerlo bien estuvo basado en falta de voluntad política para realizarlo. A ratos y por sus declaraciones públicas, parecía que el Presidente del TSE privilegiaba una determinada forma de votar: por bandera.


Finalmente he de decir que, a pesar que el nivel de votación rondó el 54% de los electores, las elecciones fueron relativamente pacíficas, por lo que el pueblo le cumplió al Estado, pero quien parece que no le cumplió al pueblo ha sido el Estado, a través del TSE, y por ello se debe corregir el rumbo errático que en términos generales parece haber tomado el TSE. La separación de funciones administrativas y jurisdiccionales, es ahora más imperativa que nunca.




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