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Editorial & Opinion

Unos ganan y otros pierden, la vida sigue igual

miércoles 4, marzo 2015 - 12:00 am

Me gustó mucho la actitud de algunos candidatos que perdieron las elecciones y  supieron reconocer la derrota, y hasta felicitaron al ganador. Todos los alcaldes y diputados deben recordar que los puestos no son eternos y que si actúan mal o mienten llegará el momento en que los ciudadanos dejarán de votar por ellos. Así es la democracia.

Las elecciones del domingo pasado, más que una fiesta cívica, fueron una demostración de participación ciudadana, aunque los niveles de ausentismo fueron altos, pues rondaron en el 40%. Aún así, el del domingo fue un excelente ejercicio democrático que nos permitió a los salvadoreños manifestar nuestras preferencias políticas, particulares o personales.

Fue grato ver en los centros de votación a familias enteras, hasta con sus mascotas. El voto residencial permitió que muchos vecinos se reencontraran y charlaran, incluso sin importarles si vestían colores partidarios diferentes. Votar diferente no implica dejar de ser amigos o parientes.

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Algunos hicimos uso del voto cruzado, otros optaron por hacerlo por bandera. Las dos formas eran válidas, pese a las grandes confusiones que se generaron al momento de votar. Hubo personas, especialmente de la tercera edad, que no sabían cómo votar y que no encontraron la ayuda adecuada para hacerlo.

Quedó demostrado que la campaña de educación impulsada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no fue efectiva como se esperaba, pero gracias a los medios de comunicación, en algo se logró educar.


Las lecciones de estas elecciones son muchas. Por una parte se hace necesario una mejor campaña para enseñarle a la ciudadanía cómo emitir el sufragio, pero también urge que los magistrados se compenetren mejor en sus funciones y que tomen decisiones más acertadas. Por ejemplo, hubo que elaborar mensajes más pedagógicos para llegar con claridad al público. Desde luego con más tiempo, la campaña educativa pudo ser mejor.

Lo que sí es criticable al TSE es la mala decisión de contratar a una empresa inexperta como responsable del procesamiento informático de los resultados. Es evidente que se falló en eso y que de cara a la sociedad el TSE debe rendir cuentas y explicarnos qué pasó en realidad, pues estos gastos se pagan con nuestros impuestos.

A pesar de los inconvenientes que siempre suelen dejar a personas inconformes, yo pienso que el TSE ha cumplido su papel, aunque desde luego pudieron mejorar muchísimo, con solo haber comenzado a contar los votos de alcaldes, seguir con los diputados nacionales y terminar con los diputados centroamericanos.

A estas alturas faltan muchas cosas que definir de las elecciones del domingo pasado, pero en un balance general, desde mi punto de vista, creo que fue una actividad con más resultados positivos que negativos. En cada municipio habrá gente descontenta o frustrada porque tenían esperanzas con sus candidatos, pero también habrá personas felices porque votaron por el ganador. Todos, quienes votaron o no votaron por el ganador, deben convertirse desde ya en fiscalizadores de los alcaldes y concejales electos.

Respecto a la elección de diputados, pues la nueva conformación de la Asamblea la decidimos el domingo todos los ciudadanos. Hagámosle sentir a los diputados que votamos por sus promesas y no por acuerdos bajo la mesa, por alianzas nefastas o por contubernios o bloque partidarizados que tanto daño le hacen al país.

Si en el trajinar de los próximos tres años los diputados electos nos fallan, en 2018 tendremos otra vez el “sartén por el mango” para poder decidir un nuevo rostro en la Asamblea. Ellos nos representan, pero nosotros los elegimos y ahora con el voto por rostro es más fácil identificar a los buenos y a los malos diputados. De los diputados centroamericanos, hay tan poco que decir porque es tan poco lo que hacen, que fácilmente pudieron pasar desapercibidos en las elecciones.

Lo mejor de las elecciones anteriores es que seguimos siendo amigos, compañeros, parientes, vecinos, ciudadanos, compatriotas. Nada ha cambiado de nuestras relaciones interpersonales… Los salvadoreños seguimos con los mismos problemas y las mismas necesidades, los mismos anhelos de superación y la misma fe. Ojalá que con las nuevas autoridades edilicias y los nuevos diputados nacionales, la vida de cada compatriota mejore de manera sustancial.

Me gusta la actitud de los candidatos que aceptan la derrota y felicitan al ganador, pero más me gusta la conducta del ciudadano que sabe que tras las elecciones, la vida sigue igual.




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