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Editorial & Opinion

Venezuela: Sobre sentencias y dictaduras

Juan José Monsant A. / Exembajador venezolano en El Savador

Sábado 1, Abril 2017 - 12:00 am

En realidad, todo comenzó desde el mismo momento que Chávez, en su elección, obtuvo la mayoría parlamentaria. Le faltaba el otro poder, el Judicial, y lo logró haciendo pasar una ley que aumentaba a 32 los magistrados del Alto Tribunal.

Lo demás es historia, dólares por aquí, dólares por allá, Alba Petróleos, Alba Nica, Unasur, Zelaya, el Sucre, Petrocaribe, Telesur, Veca, Estado comunal y hasta Mercosur con su nuevo socio capitalista, y de los buenos. Dinero por aquí, dinero por allá, droga, armas, terrorismo, Podemos de España, Farc, Hezbollá, Hamas, EPP, armas rusas, autos chinos, túneles y puentes de Odebretcht.

A veces, en medio de mis apuros, me pregunto por qué no me asocié con alguien en esa época, después de todo “el petróleo es nuestro”, como dicen o decían los venezolanos (pero creo que mi difunta madre, luego de dejarme las piernas moradas de tanto correazo, me hubiera votado de la casa, mandado a devolver lo mal habido, y luego a confesarme).

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¡Y murió el hombre! Cuando saltó la podredumbre se supo que no era el Arcángel Gabriel sino el mismísimo Belcebú, aunque los paleros o santeros de Cuba y Venezuela le construyeron un altar, y hasta un rosario de cuentas rojas y la cara del difunto en vez de la Virgen, hicieron circular entre los dolientes. Estoy convencido que antes de morir se arrepintió y por eso dejó a Maduro como su sucesor, para que lo tumbaran y se reconstruyera la democracia; pero hasta allí falló el difunto, el nominado terminó de diluir Venezuela, la arruinó, la degradó y la convirtió abiertamente en un Estado Forajido y Fallido. Fallido del alma igualmente.

Como Maduro no era Chávez, se fue a elecciones generales, y la oposición le dio una paliza, le ganó la Asamblea Legislativa dos a uno, con circuitos electorales amañados y todo. Fue una vergüenza, no me explico cómo lo dejaron en el mando sus propios cómplices del psuv y, los fuera del psuv, que también son sus actuales cómplices.


Ese día se consumó el Golpe de Estado perpetrado desde, Cuba con la aquiescencia de los militares venezolanos. La noche anterior a la juramentación de los nuevos legisladores, los socialistas salientes nombraron el nuevo Tribunal Superior de Justicia, todos oficialistas, algunos de ellos con antecedentes policiales y judiciales, como su actual Presidente. Una semana después el Consejo Electoral rompió la mayoría de dos terceras partes, y declarando ilegales seis diputados de oposición recién electos, y el Tribunal Superior le dio la razón. Los ministros comenzaron a no atender el llamado constitucional para presentarse a la Asamblea, se iban directamente a Miraflores. Toda ley o resolución aprobada, el Tribunal Superior la declaraba ilegal. La policía política, el SEBIN, detenía, secuestraba a legisladores sin orden judicial, les comenzaron a retener sus pasaportes. Y vino el diálogo… nuevos presos, nuevas procesos y desapariciones, nuevos pasaportes extraviados.

Hace apenas unos días, el Tribunal Superior de Justicia, sentenció que se abrogaba la potestad legislativa, hasta tanto en cuanto la Asamblea Legislativa acatare las disposiciones emanadas del Tribunal Superior de Justicia. Es decir, se consumó, abiertamente, en plena crisis con la OEA, la dictadura.

En el fondo ha sido positiva esta sentencia que le otorga a Maduro plenos poderes, porque frente a este atropello jurídico, ahora, quizás, la oposición oficialista de Venezuela acepte, asuma que Venezuela es una dictadura y se comporte como tal; es decir, se le enfrente y no se conviva con ella. También es una alerta a la comunidad internacional, a nuestra región, en especial para El Salvador, para que luchen con desespero, inteligencia y bizarría en la preserva de su libertad, sus instituciones, su Tribunal Superior, porque el indigno ejemplo de Venezuela es una tentación para cualquier ideología totalitaria.




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