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Editorial & Opinion

Venezuela y Ecuador, dos caras de una misma moneda

Sherman Calvo / Publicista

Viernes 7, Abril 2017 - 12:00 am

Venezuela está atrapada en las garras de una crisis económica marcada por una grave escasez de alimentos, medicinas y artículos de primera necesidad. La situación es de una profunda crisis económica y social debido a malas decisiones políticas tomadas en los últimos años, eso provoca que un venezolano dedique una media de 35 horas al mes a hacer cola y conseguir comida. Tienen petróleo, oro, minerales, agua, vegetación pero las malas decisiones populistas les han llevado a esta situación.

A Venezuela le falta un gobierno que sea capaz de ilusionar, que fomente un buen tejido industrial para que pueda haber un cambio significativo. Por el contrario, el jueves pasado se profundizó la crisis institucional que vive ese país. El Tribunal Supremo de Justicia anunció que asumirá las competencias del parlamento de mayoría opositora, limitando la inmunidad parlamentaria y ampliando los poderes del presidente para actuar bajo estados de excepción, que le permitirán, incluso, acudir a la justicia militar para demandar a sus contrarios.

En una conferencia de prensa, legisladores opositores afirmaron que esa decisión es un claro ejemplo que Venezuela está en dictadura. El mundo democrático denunció un “autogolpe de Estado perpetrado por el régimen venezolano contra la Asamblea Nacional que subvierte el orden constitucional del país y asfixia a la democracia”.

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Sobre la otra cara de la misma moneda, Ecuador, nada más claro que lo que escribió el padre jesuita Iván Lucero: “…Lo he dicho y escrito en las últimas semanas: sólo me importa Ecuador y su gente, especialmente, los más pobres, los que siguen esperando de Dios tantas cosas, y también de los políticos que les ofrecen el oro y el moro en tiempos electorales. ¿Qué puedo escribir en el día siguiente de la elección presidencial? Algunas reflexiones que nacen de lo que percibo en nuestro querido país con los cinco sentidos bien afinados. De ninguna manera mis palabras nacen de una persona convencida por las ofertas de Guillermo Lasso o en oposición a Lenin Moreno. No, lo que pienso y siento trasciende la situación electoral actual, porque el interés que siento por Ecuador no está atado a una elección presidencial y a sus resultados. Lo único que me importa es Ecuador y su gente junto a valores fundamentales como la vida, el respeto, la libertad y la honradez que nos permiten crecer como personas y sociedad…”

Al día de hoy, los resultados electorales no están escritos del todo. Será difícil que Moreno renuncie a la victoria que el Consejo Nacional Electoral le ha otorgado y que Lasso recupere el terreno arrebatado. Se vislumbra un panorama complejo por la impugnación que Lasso presentará, la polarización de la mayoría de la población, la escasa confianza que genera el CNE y la negativa del partido de gobierno en aceptar la revisión de los resultados.


Quizá, el camino más pertinente para Lasso, sus simpatizantes y quienes dieron su voto por el cambio, será la presión pacífica en las calles y ante la opinión pública internacional. Es casi seguro que los resultados no cambiarán por la atadura de las instituciones al gobierno y la insatisfacción de la mitad de la población crecerá. La tarea de un demócrata es luchar con las armas que la democracia entrega a cada persona para que exprese con libertad su pensamiento y convicciones.

Los que creemos en la república deberíamos preocuparnos por la situación que vive Venezuela, Ecuador y otros países de  “franquicia bolivariana”, porque las tensiones no se disiparán en los días o semanas venideras. Mucho fuego se ha echado en los últimos diez años para imaginar un futuro diferente. Oremos por quienes no renunciamos a nuestra responsabilidad ciudadana y sólo reconocemos la primacía de Dios en nuestras vidas e historia.




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