Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Víctimas del fraude procesal

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios

sábado 6, mayo 2017 - 12:00 am

El pueblo salvadoreño atraviesa por una serie de episodios violentos donde han muerto más de 55,000 salvadoreños, la gran mayoría víctimas de las pandillas y el crimen organizado; es decir, que en nuestro país la vida no vale nada, al grado que las autoridades prefieren hablar de números y estadísticas que de víctimas y del dolor que embarga a miles de familias que han sufrido la pérdida de un ser querido a manos de la cobardía de jóvenes pandilleros que, envalentonados con arma en mano, le arrebatan los sueños a otro compatriota.

No obstante, la juventud salvadoreña sufre doble persecución: por un lado, las pandillas los oprimen y los persiguen, y por otro, algunos malos elementos de la Policía Nacional Civil y del Ejército los asedian, torturan y asesinan sin piedad, solo por el hecho de ser jóvenes y vivir en un barrio pobre o marginal, dado que a algunos miembros del cuerpo de seguridad no les interesa ver si el joven tiene o no facha de pandillero.

Cualquier sospecha, como portar una gorra, mochila o peinado con cresta, para estos malos elementos es suficiente para humillar públicamente al joven, a quien requisan sin importarles sus derechos fundamentales; pero si tienen duda, lo suben a la patrulla y si corre con buena suerte es posible que solo se diviertan un rato con un par de torturas; aunque si la cosa va en serio, es posible que lo desaparezcan y esto vendría a sumar las estadísticas de víctimas desaparecidas.

publicidad

Entonces puede aseverarse que en El Salvador ser joven y pobre es un pecado mortal que se paga con la vida, porque, automáticamente, pa-ra algunos malos elementos de los cuerpos de seguridad, se convierte en un criminal o pandillero; dicho de otra manera: se está criminalizando la pobreza, lo cual es ilegítimo e inmoral ya que golpea directamente a miles de jóvenes que están luchando por sus sueños, para salir de la miseria en las que les tocó nacer por la irresponsabilidad de sus padres que trajeron una criatura al mundo sin tener las condiciones económicas para su manutención y educación.

Por lo tanto, estos jóvenes están luchando contra corriente, ya que son incomprendidos en el seno familiar, oprimidos en sus barrios por las pandillas e instrumento de la política represiva que ha implementado el Estado, la cual es carente de visión preventiva de seguridad, dado que no existen oportunidades laborales, artísticas y culturales para que los jóvenes puedan desarrollar sus talentos y afianzar un mejor futuro. Contrario a ello, se ha visto que en los últimos días han salido a luz pública los abusos que han cometido algunos malos miembros de la PNC, con el fraude procesal, donde han plantado pruebas en varios procesos, siendo el más emblemático el del joven Daniel Alberto Avilés Alemán, quien fue detenido el 10 de enero del año en curso, en la cancha de la Residencial Altavista, de Tonacatepeque, en presencia de más de 30 personas.


La Policía señala que lo detuvo en el parqueo de un pasaje, un lugar solitario, y sin mediar palabra, un agente sacó las esposas y lo sometió. Luego remitieron el caso a la Fiscalía, donde la Policía, le adjudicó los delitos de posesión y tenencia con fines de tráfico y agrupaciones ilícitas.

Evidentemente, después de la presión que han hecho grupos sociales, la PDDH y la denuncia pública en las redes sociales y diversos medios de comunicación, es que de mala gana la Fiscalía decidió investigar el caso a fondo y dio como resultado que los malos elementos policiales que detuvieron a Daniel, cometieron fraude procesal. Le sembraron la droga e inventaron el lugar de la detención.

Estos malos procedimientos policiales deberían ponernos en alerta máxima a todos los salvadoreños, ya que es evidencia del deterioro moral que existe en los cuerpos de seguridad. Hoy le pasó a Daniel y quizás por eso hicimos caso omiso de ese mal proceder, pero me pregunto qué hubiera pasado si esto le hubiera ocurrido al hijo de un funcionario o empresario, quizás todos nos hubiéramos unido para defenderlo.

Así que tenemos que levantar la voz para que esto no vuelva a ocurrir y exigir a la Fiscalía que agilice el proceso para poner en libertad a Daniel, como si se tratase del mismo hijo del Fiscal General, ya que la angustia de la madre es enorme…




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.