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Editorial & Opinion

Y seguimos expulsando a nuestra niñez

Jaime Ulises Marinero / Periodista

Martes 21, Junio 2016 - 12:00 am

OPINIONEntre 2009 y marzo de este año las autoridades migratorias de Estados Unidos han detenido a 47,536 niños, niñas y adolescentes salvadoreños que ingresaron solos e ilegalmente a territorio estadounidense, según cifras de la Agencia de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos.

Esa cifra convierte a El Salvador en el país centroamericano que, per cápita, envía ilegalmente más menores de edad que el resto de naciones del área, ya que si bien en ese mismo periodo las autoridades estadounidenses han detenido a 56,129 menores guatemaltecos, hay que recordar que actualmente se estima que somos 6.9 millones de salvadoreños y 16.6 millones de ciudadanos de Guatemala.

Las cifras de la Agencia de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos no indican la cantidad de menores detenidos y que iban acompañados de un adulto pariente suyo, lo que seguramente haría crecer la cantidad de menores literalmente “expulsados” de El Salvador. Las cifras tampoco contemplan los menores que se quedaron “varados” en Guatemala y México, donde seguramente hay muchos, quizá víctimas de la trata de personas en la modalidad de explotación sexual o laboral.

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Las estadísticas reflejan que fue a partir de la “tregua” entre pandillas iniciada en marzo de 2012 cuando las cifras de menores “expulsados” comenzó a ensancharse a tal punto en 2014 fueron 16 mil 404 niños, niñas y adolescentes salvadoreños los que fueron detenidos en territorio estadounidense. Una de las explicaciones es que los menores, en muchos casos,  enviados por sus parientes iban huyendo de las pandillas, pues una de las facilidades que tuvieron estas hordas terroristas fue el reclutamiento de adolescentes y niños para incrementar su organización.

Muchos de estos menores detenidos en Estados Unidos tienen vigentes órdenes de deportación y algunos ya fueron deportados, truncándose así el sueño de los reencuentros familiares y en el peor de los casos retornándolos a sus comunidades donde sus vidas corren peligro.

Miles de menores logran llegar a territorio estadounidense y tienen “un final feliz”  al reencontrarse con sus parientes, aunque tengan que vivir como indocumentados, en un país donde Donald Trump, el virtual candidato presidencial por el partido republicano, es una amenaza para los latinos que no estén legalizados en la nación más multirracial del mundo.

Para llegar al otro lado de la frontera mexicana, los menores salvadoreños se exponen a cientos de vejámenes en el camino. Muchos son víctimas de violaciones, abandonos, explotación sexual y laboral y desde luego sufrir de todo en un largo camino donde las condiciones climatológicas los exponen a enfermedades y a la muerte.

Estar en el primer lugar de menores detenidos en suelo estadounidense para nada es un orgullo nacional; al contrario, debe servir para reflexionar qué estamos haciendo mal. A nuestros niños, niñas y adolescentes no les estamos garantizando un país seguro y de oportunidades. Las pandillas han proliferado y son una amenaza mortal para todos los ciudadanos, especialmente para nuestros jóvenes, quienes para colmo carecen de suficientes y adecuadas  oportunidades laborales.

Para muchos de nuestros niños, niñas y adolescentes irse del país es buscar la reunificación familiar y proyectarse amejores oportunidades de vida, aunque no siempre las oportunidades son mejores, pero la ilusión del “sueño americano” es una realidad de nuestra gente y esa es quizá la potencial causa de la emigración legal e ilegal.

El país debe crear políticas de Estado que reduzcan las emigraciones forzadas dentro del territorio nacional y particularmente hacia Estados Unidos. Hace falta y es necesario garantizar la seguridad pública enfrentando la delincuencia de manera frontal en el marco de la legalidad, asimismo es urgente crear una política para generar verdaderas oportunidades para nuestra juventud.

Nuestros niños, niñas y adolescentes merecen vivir en mejores condiciones de vida, junto a sus padres y en su patria, para ellos hay que generar un mejor país y esa es tarea de todos, por supuesto quienes tienen las riendas dedirigir el Estado tienen una responsabilidad mayor.  Que un menor nacional sea detenido indocumentado en suelo estadounidense es responsabilidad del Estado salvadoreño y sus dirigentes.




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